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EL BLOG DE LA BOTICA DE LA YAYA







lunes, 18 de abril de 2011

Remedios para problemas de la piel

Las pomadas favorecen la regeneración dérmica después de haber lavado y relajado la piel dañada con infusiones concentradas. Combinar estos dos métodos ayuda a mejorar el aspecto de la piel. Muchas veces también hay que revisar el estilo de vida. Cortes y heridas: Lavar la zona con una infusión concentrada de cola de caballo y milenrama tiene un efecto antiséptico y ayuda a contener la hemorragia. La herida tiene que estar lo más limpia posible antes de aplicar cualquier pomada. Las compresas calientes con hierbas de acción antimicrobiana como el tomillo o el ajo extraen el pus de las heridas infectadas. Las pomadas curativas elaboradas con hierbas como la caléndula, la consuelda o el hipérico favorecen la curación correcta de la herida. Una infusión sedante de lavanda calma los nervios después de llevarse una fuerte impresión**. Acné: En el rostro, el cuello, los hombros o la espalda pueden aparecer pústulas rojas con la cabeza amarilla. Las glándulas sebáceas se obstruyen e inflaman como consecuencia de cambios hormonales, pero también debido a una mala dieta y eliminación. Hay que limpiar la piel con suavidad pero en profundidad con hierbas como el diente de león y la manzanilla, y tonificarla con otras como el hamamelis para combatir la infección. Una pomada de trébol rojo y caléndula o de aceites esenciales como de lavanda y árbol de té contribuirá a rebajar la infección y cicatrizar la piel.** Forúnculos: Los forúnculos o granos son zonas circunscritas infectadas (infección bacteriana) e hinchadas. Las compresas calientes con hierbas como tomillo ayudan a expulsar la infección, y la manzanilla calma la inflamación. El proceso de curación se puede acelerar con una pomada de caléndula y consuelda, y hay que modificar la dieta igual que en caso de acné, **Eccema: Es una enfermedad vinculada alas emociones que se agrava en épocas de estrés. Las lesiones, que al principio son pequeñas, revientan dejando unas zonas enrojecidas y supurantes, sobre todo entre los dedos o en las arrugas o pliegues de la piel. Al cabo de un tiempo, la piel puede endurecerse y escamarse porque la epidermis se engrosa para protegerse.** La inflamación se puede calmar con una infusión concentrada de manzanilla en una compresa fria. Para frenar el agrietamiento se puede hacer pomadas calmantes y reparadoras de la piel mezclando lavanda y borraja o trébol rojo y caléndula. Es mejor aplicar cualquier tratamiento por la noche para que tenga tiempo de actuar. Muchas personas con eccemas son alérgicas a los productos lácteos, al menos durante un tiempo. Otros alimentos que agravan el eccema son los cítricos, los tomates, el azúcar y los aditivos alimentarios.** Soriasis: Existen varias formas pero el más común es el que consíste en que amplias zonas de la capa epidérmica inferior son sustituídas más rápido de lo necesario y se desprenden células cutáneas dejando al descubierto áreas enrojecidas e inflamadas (por lo general en los codos o las rodillas). La soriasis puede causar artritis localizada. El bálsamo oleoso de flores de lavanda y consuelda tiene un efecto muy calmante. También se puede hacer con otras hierbas calmantes como la caléndula y el trébol rojo. Las infusiones de hierbas sedantes como la melisa o la hierbaluisa calma el organismo y elimina el estrés subyacente.